viernes, 28 de julio de 2017

La inercia del ombligo

Una sociedad manejada por mediocres que no saben hacer la "o" con un canuto, y adiestrada durante siglos por la misma ralea, es una sociedad profundamente neurótica. La neurosis suele provocar una gran inercia, que nuestro ombligo, largamente observado, mimado y amado, sigue irrefrenablemente hacia un "Porque yo lo valgo" sin permitirnos levantar la cabeza de dicho agujerito para observar el exterior.
La señora llega al bar y pide un vaso de agua con hielo. Usa la fórmula del "por favor" no porque considera que, efectivamente el establecimiento le está haciendo un favor al regalarle un vaso de agua con hielo, sino por educación social. La señora se levanta de la hamaca de la piscina pública donde toma el sol, se pone su gorro de "cowboy on the beach" y acercándose al bar, el camarero le pregunta: ¿Qué desea? Y la señora, con ese remarcado acento madrileño, le dice al camarero, agitando el envés de una de sus manos: Me das un vaso de agua, por favor. El camarero contesta: "Ahí tiene usted una jarra de agua y vasos." La señora mira la jarra, en la esquina de la barra, ve que el agua está a temperatura ambiente y rectifica con voz pastosilla, en pleno derecho de su ídem: "Bueno, dame una bolsita de patatas fritas y un vaso de agua con hielo." El camarero paciente, pone la bolsita de patatas sobre el mostrador y le dice: "Aquí tiene. Son 50 céntimos." La señora replica meneando el sombrero: "¿Y el agua?" El camarero respira y contesta: "Ahí tiene una jarra con vasos." La señora: "Bueno, pero dame el hielo, por lo menos, hombre, que no te cuesta nada" y sonríe mientras ladea el sombrerito hacia un costado. El camarero, le devuelve la sonrisa y se le acerca poniendo sus antebrazos sobre el mostrador: "Ya que no puedo cobrarle el hielo, porque realmente su precio es insignificante, y tal acción me haría quedar a mí como a una rata de alcantarilla mientras usted sale airosa por el valor de un cubito, se lo voy a canjear al precio de esta charla: Esto es un establecimiento de venta de bebida y comida. Todo lo que hay dentro, se compra con un capital que procede de un esfuerzo. Todo lo que se regala, procede del mismo capital y del mismo esfuerzo, y por supuesto, tal acción es libre y no forzosa. Aquí tiene su bebida y sus patatas." La señora responde: "Gracias, ya no lo quiero!!." Y se larga meneando su sombrerito de cowboy playero. Re-pone su culo en su asiento de piscina y le dice a la amiga que está a su lado: "No sabes lo que me ha pasado!. Me acaban de negar un simple vasito de agua!." Su amiga contesta, bajándose las gafas de sol, sin dar apenas crédito: "Qué cubres!".
El camarero limpia tranquilo el mostrador, es la enésima persona, el enésimo vasito de agua, y la primera vez que se pronuncia al respecto. Sonríe y respira hondo. Definitivamente, se siente mucho mejor.