lunes, 20 de febrero de 2017

Querido papá, compréndelo...

Querido papá:
Qué pensarías si tu hijo te contara que ha conseguido desarrollarse profesionalmente a través de un negocio en el que anda metido desde hace más de 20 años?. Me imagino lo bueno que sería para tí que ese hijo pudiera llegar a transmitirte todos los logros que en ese camino ha recolectado de superación personal, de reconocimiento público, de estabilidad económica, incluso, aún siendo un dificilísimo e inestable modo de vida; algo que sabrías por haberle oído contar las mil y un aventuras de sus viajes, de sus peripecias y sus dificultades: Conducir durante 300, 500, 700 km, o los que haga falta, transportándose a él mismo y a un pequeño equipo de colaboradores y compañeros y nada más soltar el volante zambullirse de cabeza en la pertinente planificación del puesto de trabajo junto al resto del equipo de profesionales con los que comparte esa vida de locos, y tras unas horitas de lío, dejar todo listo, comer algo con rapidez, ducharse a la carrera y vestirse y prepararse para enfrentarse a la ejecución concreta de unas capacidades que viene desarrollando desde el mismo tiempo que se ejercita en ese oficio, con la máxima concentración, sin acuciar ni los kilómetros, ni la preocupación por los mil imprevistos, ni el peso de la responsabilidad, ni el cansancio, ni la digestiones aceleradas ni, a veces, poder entrar a un baño a finalizar convenientemente el proceso de dichas digestiones, y así durante varios días seguidos de jornadas laborales de más de 12 horas, y más kilómetros, para por fin regresar a casa donde le esperan unos hijos anhelantes de sus cuidados a los que ha de entregarse con la misma vocación que rinde a  su oficio. 

Te imaginas saberlo?. Te imaginas valorarlo?. Poder llegar a visualizar, al menos, una parte de este proceso?. Te haría feliz sin duda. Por eso me apena tanto que no hayas llegado a verlo. Que te vayas a ir de esta vida sin experimentar el magnífico placer, el agradecimiento de haber tenido un hijo como ese, porque ese hijo es parte de tí, y parte de tus enseñanzas, de tu actitud vital, de tu tesón, de tu energía, porque tu compromiso con el mundo y tus valores residen en él. Pero la vida con sus avatares te ha hecho perderte tantos placeres! Qué pena me da, papá que tan siniestro adiestramiento de "un hombre es un hombre y una mujer es una mujer", te impida tal felicidad sólo porque es una hija y no un hijo el propietario de esa historia. Qué daño puede hacer en un ser humano el cambio de una "o" por una "a" y qué tonto es tener que remarcarlo.
Sinceramente papá, tú que eres tan inteligente, no crees que es sumamente estúpido, además de triste, perderte tales alegrías?. De verdad, papá, ya no se trata de no poder compartir contigo lo que ha sido una importantísima parte de mí misma, sólo porque te niegas a darle credibilidad, (como si el hecho de aceptar mis capacidades se midiera con las tuyas), básicamente porque te adiestraron a pensar de esa fatal manera; se trata de que ahora, como madre, puedo darle dimensión a la tremenda maravilla de observar a mis hijos y sus logros... Compréndelo, eso me pone en una tesitura en la que no te entiendo ni te voy a entender jamás. Pero no te preocupes. Eres mi padre y respeto cada uno de tus pensamientos aún no compartidos. Mientras tanto, seguiré retransmitiéndote en directo y con todo detalle los pormenores de la vida laboral de mi marido que tan importantes y destacables te parecen, cosa que encuentro lógica, puesto que lo son. Efectívamente, es un gran hombre. Y sé que te hace sentir tremendamente orgulloso y feliz lo lista y buena mujer que debo de ser para haber pillado semejante partidazo. Al menos te llevas esa alegría.
Te quiero mucho.
Tu hija.