martes, 14 de febrero de 2017

Querido jazz: No eres tú. Soy yo.

Querido jazz:
No eres tú. Soy yo. De verdad. No me mires con esa cara. De todos los géneros que existen, tú eres para mí, el más inteligente, el más hermoso, y el más evolutivo. Verás, he intentado con todas mis fuerzas jugar según tus condiciones, porque el sonido de esas notas extrañas en tus acordes me daba un inmenso placer y cada vez que uno de tus compases se ponía raro, lejos de ahuyentarme, me acercaba más con el firme propósito de hundirme en tu interior y explorar de ti cada rincón hasta extraerte todo, todo!... y desde la humilde experiencia de aprender de tí hasta donde yo llego, intentar expresarme como soy. Pero no hace mucho que me he dado cuenta que tú no me aceptas como soy. No al menos mientras vivamos en esta tierra. Pues yo no quiero cantarte en inglés porque no es mi lengua, ni me apetece lucir como las divas de los clubes nocturnos porque detesto la noche, y detesto el divismo y la poco interesante pasarela del main stream español que cualquier día se derrumba de tanto como pesa la ignorancia que soporta. Y es que esto también cuenta... No te creas que no percibo lo poco culpable que eres de esta situación. Pues tú siempre has estado abierto a los cambios, al juego de la vida, a adaptarte a cualquier idioma, raíz y credo. Tú eres libertad pura. Qué te han hecho, amor? Te circunscribieron a un patrón rítmico de tresillo sobre el hi-hat, a una engolada voz de pseudo negra del soul criada en La Mancha que scatea con menos movimiento que un ficus… y mucho glamour… esto sí!; y a esas jam sessions con sus talentosos cubanitos luciendo su exotismo y su bien merecido virtuosismo haciéndose solos de 45 minutos… Aburriendo a una cabra… Porqué todos te piden que seas glamouroso y virtuoso? Y lo peor de todo… Porqué tú te lo has creído?. Tú me enseñaste que el virtuosismo sólo es posible en la medida que procede de una necesidad de expresar la verdad desde el interior, cada uno como humildemente pueda. Y que la generosidad, el compartir, que no importamos nosotros, sino lo que hacemos! era la regla más básica en nuestra relación…
Mira jazz, ya no te reconozco y no quiero seguir con esta farsa.
Te voy a extrañar mucho. Espero que dentro de un tiempo, no te importe que te llame de vez en cuando. Ahora necesito estar sola y re-encontrarme, tal vez empezar a verme con otros géneros que también me emocionan porque me permiten expresarme como los siento. No lo puedo evitar. Quiero ser un ser libre. Ojalá me perdones. 
Tuya siempre, Babel Ruiz.