miércoles, 25 de enero de 2017

Cuando las canciones hermosean los pensamientos.

Soy un animalillo curioso que se observa, o más bien se acecha a si mismo, pues se trata de observarme sin ser vista, para conocerme, entenderme y entender el mundo a través de la minusculísima partícula que soy, y cuanto más me observo más se desmorona el ser que creo ser. Me parece que el sentido de la vida es aprender a convivir con mi propia ignorancia y la búsqueda de la decepción, pues todo lo que me decepciona es el resultado de abrir los ojos al contraste entre la realidad y el sueño. La decepción es el maestro vital que nos acompaña. Una vez abrazada la decepción sólo cabe ilusionarse con una realidad absoluta que jamás va a defraudarnos. Dijo el maestro que la vida es sueño, pero remató la frase con "Y los sueños, sueños son". La vida más que ser sueño, es simplemente ser.
Darse cuenta de esto, en un mundo dónde se fomenta absurdamente la persecución de la quimera, no como una fórmula de crecimiento sino más bien de todo lo contrario: de perpetuación de una eterna y voraz, pero interesante adolescencia, es todo un logro. Y sin embargo, curiosamente, he conseguido todo lo hermoso que me rodea gracias a esos sueños perseguidos. En fin... ahora que creo haber despertado, me queda todo un trabajo que hacer: Aprender a ser quien soy, simplemente, desprovista de quimeras que justifiquen mis esfuerzos. Sólo ser. 



Cernuda pone letra a esta pieza del compañero Tino Van der Sman. "Jardín Antiguo" Una mirada atenta a los cambios del tiempo. Poner la voz a esta pieza, fué y sigue siendo un placer, al hacerlo me siento hermosa y plena, como todos los seres humanos que nos vimos entregados a ella. Gracias, Tino.